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Electromiografía y neurofisiología clínica: qué mide, cuándo se pide y cómo cambia tu rehabilitación

Guía completa
12 min de lectura

Lo esencial

La neurofisiología clínica mide cómo conduce el nervio y cómo responde el músculo. En el síndrome del túnel carpiano, la exploración clínica aislada alcanza una sensibilidad del 75 %; combinando electroneurograma y electromiografía sube al 89 %.

No es una prueba para todo el mundo. Está indicada cuando la clínica no basta para confirmar el diagnóstico o para medir la gravedad de la lesión nerviosa.

Hay un tipo de paciente que llega a nuestra consulta de Santa Cruz de Oleiros con una historia repetida: meses de hormigueo en la mano, varias tandas de fisioterapia, quizá una infiltración, y ninguna mejoría estable. Cuando revisamos el caso, muchas veces falta el mismo dato: nadie ha comprobado si el nervio está realmente comprometido, dónde y en qué grado.

Ahí es donde entra la neurofisiología clínica. No es una prueba de rutina ni sustituye a una buena exploración, pero cuando está bien indicada cambia el plan de tratamiento por completo. En esta guía te explico qué mide cada prueba, cuándo tiene sentido pedirla, qué fiabilidad real tiene y —lo que más te interesa como paciente— qué hacemos después con el resultado.

¿Qué es exactamente una electromiografía y qué mide?

La electromiografía registra la actividad eléctrica que genera el músculo, en reposo y durante la contracción voluntaria. Sirve para saber si el músculo está sano, si ha perdido inervación y si esa pérdida es reciente o antigua.

Un músculo sano permanece eléctricamente silencioso en reposo. Cuando el nervio que lo inerva sufre daño, aparecen descargas espontáneas —fibrilaciones, ondas positivas— que delatan la denervación. Y al pedirle al paciente que contraiga, la forma y el tamaño de los potenciales nos indican si el músculo está intentando reinervarse y desde cuándo.

Esa distinción entre lesión aguda y crónica es más útil de lo que parece. Un paciente con hormigueo de tres meses y signos de denervación activa no es el mismo caso que uno con cambios crónicos ya estabilizados, aunque ambos describan síntomas parecidos. La urgencia del abordaje es distinta.

¿En qué se diferencia el electroneurograma de la electromiografía?

El electroneurograma estudia el nervio; la electromiografía estudia el músculo. Se hacen en la misma sesión y se interpretan juntos, porque cada uno responde a una pregunta diferente.

En el electroneurograma —también llamado estudio de conducción nerviosa— se aplica un estímulo eléctrico suave sobre el trayecto del nervio y se mide a qué velocidad viaja la señal y con qué amplitud llega. Una velocidad enlentecida en un punto concreto localiza una compresión. Una amplitud reducida sugiere pérdida de fibras nerviosas.

La electromiografía con aguja, en cambio, requiere insertar un electrodo muy fino en el vientre muscular. Es la parte que más inquieta a los pacientes y la que aporta información que ninguna otra prueba da: qué músculos concretos han perdido inervación, lo que a su vez permite deducir a qué altura está la lesión.

 ElectroneurogramaElectromiografía con aguja
Qué estudiaEl nervioEl músculo
Cómo se haceElectrodos en la pielAguja fina en el músculo
Qué responde¿Hay compresión y dónde?¿Hay denervación y desde cuándo?
MolestiaCalambre brevePinchazo y molestia al contraer
Duración aproximada15-25 minutos15-30 minutos

¿Cuándo está realmente indicada esta prueba?

Está indicada cuando la exploración clínica y las pruebas de imagen no permiten confirmar el diagnóstico, cuando hay que graduar la severidad de una lesión nerviosa o cuando se plantea una decisión quirúrgica.

Las indicaciones que reconocen las sociedades de electrodiagnóstico son bastante concretas:

  • Neuropatías por atrapamiento: túnel carpiano, cubital en el codo, ciático poplíteo externo en la rodilla.
  • Radiculopatías: cuando hay que distinguir si el dolor irradiado de una hernia discal comprime realmente la raíz o es dolor referido.
  • Lesiones nerviosas traumáticas o posquirúrgicas, para valorar si el nervio está regenerando.
  • Polineuropatías de origen diabético, metabólico, tóxico o inmunomediado.
  • Diagnóstico diferencial ante debilidad de causa incierta.

Un criterio que compartimos plenamente: el número de pruebas debe ser el mínimo necesario para llegar a un diagnóstico correcto. No tiene sentido explorar cuatro extremidades cuando la sospecha es un túnel carpiano unilateral.

Y al revés: hay casos en los que la prueba no aporta nada. Un dolor lumbar mecánico sin síntomas neurológicos, una cervicalgia tensional sin irradiación distal o una tendinopatía no necesitan electromiografía. Pedirla en esos escenarios solo añade coste, espera y ansiedad.

¿Es fiable? ¿Qué dicen los números?

Es la prueba de referencia para el diagnóstico funcional del nervio periférico, con buena sensibilidad y especificidad aceptable, pero no es infalible y debe interpretarse siempre junto a la clínica.

Los datos del síndrome del túnel carpiano son los más estudiados y sirven bien de ejemplo. Un trabajo de 2025 que validó la exploración clínica frente a los estudios de conducción nerviosa encontró que la exploración aislada alcanza una sensibilidad del 75 % y una especificidad del 60 %. Consultar el estudio.

Cuando se combinan electromiografía y estudios de conducción nerviosa, un meta-análisis sitúa la sensibilidad en 0,89 (IC 95 %: 0,84-0,95) y la especificidad en 0,77 (IC 95 %: 0,64-0,90). Ver el meta-análisis comparativo con ecografía.

Conviene leer esos números con honestidad. Una especificidad del 77 % significa que hay falsos positivos. Y existen falsos negativos bien documentados: un túnel carpiano leve, en fases iniciales, puede dar un estudio normal mientras la paciente sigue despertándose de madrugada con la mano dormida. Un resultado normal no siempre significa que no haya problema; significa que la prueba no ha detectado alteración en ese momento.

Ese mismo meta-análisis compara la electromiografía con la ecografía del nervio, que en manos entrenadas alcanza cifras muy próximas. En ADH Clinic usamos la ecografía en consulta como primera aproximación: es inmediata, indolora y permite ver el nervio engrosado en el punto de atrapamiento.

¿Duele la electromiografía?

Es molesta, no dolorosa en sentido estricto. La parte de conducción nerviosa produce calambres breves y la parte con aguja un pinchazo seguido de una sensación rara al contraer el músculo. La mayoría de los pacientes la describe como llevadera.

La aguja que se utiliza es mucho más fina que la de una extracción de sangre y no inyecta nada. No requiere anestesia, y tampoco es recomendable usarla: alteraría el registro.

Algunos consejos prácticos que damos siempre. Acude con la piel limpia y sin cremas ni aceites, porque interfieren con los electrodos. Avisa si tomas anticoagulantes o si llevas marcapasos: no son contraindicaciones absolutas, pero el neurofisiólogo debe saberlo para adaptar el procedimiento. Y no es necesario ayunar.

Después de la prueba puedes hacer vida normal de inmediato. Es posible notar alguna zona sensible durante unas horas, como un pequeño hematoma, y desaparece sola.

¿Cómo cambia el resultado mi tratamiento de fisioterapia?

Cambia tres cosas fundamentales: la carga que podemos aplicar, las técnicas que están indicadas y las expectativas de tiempo que te damos. Un mismo síntoma con dos informes distintos genera dos tratamientos distintos.

Te lo aterrizo. Si el estudio muestra un atrapamiento leve sin denervación, el planteamiento es conservador y ambicioso: movilización neural, control de la carga, corrección de la postura y del gesto laboral, técnicas dirigidas al tejido. El pronóstico suele ser bueno y podemos progresar con relativa rapidez.

Si aparece denervación activa y pérdida de amplitud significativa, el enfoque se vuelve más prudente. Evitamos maniobras que tensen el nervio, priorizamos la descarga y la protección, y planteamos un horizonte temporal más largo, porque la regeneración nerviosa avanza a un ritmo que no se puede acelerar con ejercicio. En esos casos también valoramos derivación para consulta quirúrgica, y el informe es precisamente el documento que la sostiene.

Un tercer escenario, muy frecuente: el estudio es normal y los síntomas persisten. Lejos de ser un callejón sin salida, esa información es valiosa. Nos orienta hacia una sensibilización del sistema nervioso, hacia un origen cervical o hacia un componente muscular, y nos permite dejar de tratar un nervio que no está comprimido. En pacientes con síntomas de túnel carpiano hemos tratado varios de estos casos con electrólisis percutánea y control ecográfico, con buena respuesta.

¿Ecografía o electromiografía? ¿Cuál me hago?

No compiten: responden a preguntas distintas. La ecografía muestra la anatomía —cómo es el nervio, si está engrosado, qué lo comprime—. La neurofisiología muestra la función —si conduce bien y si el músculo lo nota—.

En la práctica, nuestro circuito habitual en la clínica de Oleiros empieza por la exploración clínica y la ecografía, porque ambas están disponibles en la misma consulta y sin lista de espera. Si con eso el cuadro queda claro y la respuesta al tratamiento es la esperada, no hace falta más.

Pedimos neurofisiología cuando la evolución no acompaña, cuando hay debilidad objetiva o pérdida de masa muscular, cuando el diagnóstico diferencial entre cuello y muñeca no está resuelto, o cuando el paciente va a valorarse para cirugía. Puedes consultar el resto de tecnología diagnóstica de la clínica en nuestra página de tecnología.

¿Cómo se distingue un túnel carpiano de un problema del cuello?

Se distingue por el patrón de afectación. El túnel carpiano compromete el nervio mediano a partir de la muñeca; una radiculopatía cervical afecta a una raíz nerviosa y produce alteraciones en músculos que están por encima del codo, fuera del territorio del mediano.

Este diagnóstico diferencial es una de las razones más sólidas para pedir el estudio. Los síntomas se solapan mucho: hormigueo en los dedos, torpeza manual, dolor que despierta de noche. Un paciente puede tener las dos cosas a la vez —lo que se conoce como double crush, doble compresión— y entonces tratar solo la muñeca condena el tratamiento al fracaso.

El electroneurograma localiza el enlentecimiento en el canal del carpo si el problema es distal. La electromiografía con aguja explora músculos de distintas raíces cervicales y, si encuentra denervación en territorios que el mediano no inerva, apunta al cuello. Es información que ninguna exploración manual, por buena que sea, puede darte con esa precisión.

En la consulta de Oleiros vemos este escenario con frecuencia en pacientes que llevan meses tratándose una muñeca sin resultado. Cuando el informe reorienta el origen hacia la columna cervical, el plan cambia por completo: pasamos a trabajar control motor cervical, apertura foraminal y deslizamiento neural desde proximal, y los síntomas de la mano empiezan a ceder.

¿Y si mi diagnóstico es una polineuropatía?

Cambia el objetivo del tratamiento. En una polineuropatía —diabética, metabólica o de otro origen— la fisioterapia no persigue reparar el nervio, sino preservar función, equilibrio y autonomía, y prevenir caídas y lesiones cutáneas.

El estudio neurofisiológico aquí cumple una función distinta: confirma el patrón difuso y simétrico, mide la gravedad y sirve de referencia para comparar en el futuro. La causa la investiga el médico con analítica y valoración clínica.

Nuestro trabajo se concentra en tres frentes. Entrenamiento de fuerza adaptado, porque la debilidad distal condiciona la marcha. Trabajo específico de equilibrio y propiocepción, dado que la pérdida de sensibilidad plantar multiplica el riesgo de caída. Y educación en el cuidado del pie, especialmente en pacientes diabéticos, donde una herida que no se percibe puede convertirse en un problema serio. Es un abordaje de largo plazo y de mantenimiento, y conviene decirlo desde el primer día para que las expectativas sean las correctas.

¿Quién debe interpretar el informe?

La electromiografía con aguja debe realizarla e interpretarla un médico con formación específica en electrodiagnóstico, habitualmente neurofisiólogo clínico, neurólogo o rehabilitador. El fisioterapeuta interpreta el informe para orientar el tratamiento, no para emitir un diagnóstico médico.

Esta distinción no es burocrática. El informe neurofisiológico contiene valores de latencia, amplitud y velocidad que solo tienen sentido comparados con los rangos de normalidad del laboratorio que los ha generado y con el contexto clínico del paciente. Sacar conclusiones de una cifra suelta es una fuente clásica de errores.

Lo que sí hacemos en consulta —y creemos que es parte del trabajo— es traducirte el informe. Muchos pacientes llegan a Oleiros, Perillo o Sada con un papel lleno de tablas que nadie les ha explicado, convencidos de que tienen algo grave. Dedicar diez minutos a explicar qué significa cada número suele rebajar bastante la ansiedad.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura una electromiografía completa?

Entre 30 y 60 minutos, según el número de nervios y músculos que haya que explorar. Un estudio de una sola extremidad suele quedarse en la parte baja de ese rango.

¿Puedo hacérmela si llevo marcapasos?

En general sí, con precauciones específicas. Debes comunicarlo antes para que el neurofisiólogo adapte la técnica de estimulación. Lo mismo aplica a desfibriladores implantados.

¿Y si tomo anticoagulantes?

No suele impedir la prueba, pero hay que avisar. Puede condicionar qué músculos se exploran con aguja y aumenta ligeramente el riesgo de hematoma local.

Mi resultado es normal pero sigo con síntomas, ¿qué significa?

Que la prueba no ha detectado alteración de la conducción, no que tu dolor no exista. Los cuadros leves o iniciales pueden dar estudios normales. Hay que reorientar el diagnóstico, no descartarte.

¿Necesito ir en ayunas o suspender medicación?

No hace falta ayuno ni suspender tu medicación habitual. Solo acude sin cremas ni aceites en la piel y con ropa cómoda que permita acceder a la zona.

¿Sirve para diagnosticar una hernia discal?

No muestra la hernia —eso lo hace la resonancia—, pero sí dice si la raíz nerviosa está funcionalmente afectada. Son pruebas complementarias, no alternativas.

¿Cada cuánto se puede repetir?

No hay un límite fijo. Se repite cuando aporta información nueva: para valorar regeneración tras una lesión o tras cirugía, habitualmente con al menos tres meses de intervalo.

¿Puedo empezar fisioterapia antes de tener el resultado?

En la mayoría de los casos sí, con un planteamiento prudente. Si hay debilidad progresiva o pérdida de masa muscular, conviene esperar al estudio antes de cargar.

Valoración neuro-musculoesquelética

¿Tienes un informe que nadie te ha explicado?

Tráelo a la consulta. Lo revisamos contigo, lo cruzamos con la exploración y la ecografía, y salimos con un plan concreto.

Pedir cita en Santa Cruz de Oleiros

Javier

Director y fisioterapeuta de lesiones músculo-esqueléticas y deportivas · ADH Clinic

Coordina el circuito diagnóstico de la clínica en Santa Cruz de Oleiros, con pacientes derivados desde A Coruña, Betanzos y toda la comarca.

Este contenido es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. La electromiografía es una prueba médica que debe indicar e interpretar un facultativo con formación en electrodiagnóstico.


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